Hoy quiero escribir sobre un terrible flagelo que ataca día a día a la humanidad toda, que carcome impávidamente la paciencia universal y que aún así no nos molestamos en buscarle una verdadera solución. No, no voy a hablar de la contaminación ambiental, el SIDA ni la adicción a la ruedita del mouse... esto es más democrático, todos lo hemos padecido alguna vez y el que no que arroje la primera piedra... voy a referirme a los vestidores de las tiendas de ropa.
Siempre está el riesgo de meterte en un vestidor que está ocupado...
Les ponen esas malditas cortinitas que no cierran bien y por lo tanto o una señora gorda te ve la raya del culo mientras te probás un pantalón o intentás tenerla con una mano mientras te ponés la ropa y demorás el triple en cambiarte...
El fucking vendedor abre las cortinas o la puerta sin avisar al grito de "YYYY??? COMO ANDUVO ESO???", sin respetar en lo más mínimo nuestra intimidad, para agregar la vil mentira "QUEDO CHANTA LOCO, LO LLEVÁS, NO??"...
Nunca alcanzan los percheros para dejar la ropa que te vas sacando y además colgar la que estás por probarte, por lo tanto o dejas algo en el piso o intentás tenerlo con la boca o con una mano mientras con la otra te vas cambiando y frenando al vendedor que se quiere meter en el vestidor...
En fín, todo es muy incómodo, no hay lugar para nada y si no me creen vean esta foto de mi prima Cálida Franchutte cuando compró su preciosa calza roja:

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